Desde hace varias semanas tengo este pensamiento en mi cabecilla, el de ser madre solamente de A. pues siento en mi corazón que es lo mejor para mi familia e hijo.
Aunque durante las primeras semanas de mi embarazo deseaba tener una niña para llenarla de lazos y vestidos vaporosos, fui bendecida con mi varoncito y no lo cambio por nadie.
Conforme han pasado los días y me enamoro más de mi hijo siento que debo darle el 100% de mi en todos los aspectos, ya sea económicamente como en la atención y amor que le brindo.
Y sinceramente al tenerlo solamente a él podría dedicarme totalmente y disfrutar más de él y de mí misma.

Hasta ahora han sido muchas las personas que me han dicho que cuando tengo el siguiente y hasta que me estoy demorando en tenerlo y se asombran al escuchar que estoy pensando seriamente en tener sólo a A.
Aunque algunos respetan mi pensamiento, no ha faltado quien me diga cosas que me enervan como:
- que soy egoísta con mi hijo y con los que ni siquiera he concebido
- que para tener una verdadera familia feliz tengo que tener más hijos
- que volveré malcriado y solitario a Andrés
- que tener un hijo es tener ninguno
- que nunca aprenderá a compartir
- que el día en que su papá y yo ya no estemos él se quedará solo (como si la familia que él llegue a formar no contara)
- que hasta menosprecio a aquellas madres con dos o más hijos.
También conozco los pensamientos generales sobre los niños que son hijos únicos y que son infravalorados como malcriados, introvertidos, manipuladores y cuantas palabras negativas puedan existir, pero realmente esas características no son exclusivas de hijos únicos, más bien son otorgadas por los padres que son los encargados de la crianza y es allí donde me toca esforzarme para evitar estos epítetos para con mi hijo.
Tener un hijo es una cuestión de amor, respeto y responsabilidad para con él, es una decisión que tomo como mujer y madre y cuento con el apoyo de mi pareja, y no me hace sentir culpable ni mala aunque algunos quieran hacerme sentir así o influir en mis decisiones, pues sé con todo mi corazón que la tomo para el mejor provecho de mi hijo y es a él a quien me debo.
