Muchas veces los padres ponen los nombres a sus hijos porque una persona famosa se llama así, o porque es tradición en la familia cierto nombre, o porque compraron un libro de nombres para bebés (o buscaron en una página web) y allí lo escogieron, o porque por obras del destino la madre o el padre vieron una película a medianoche y cambiaron el nombre programado por el del personaje principal...
El último ejemplo fue el caso del nombre de mi madre, ya que afortunadamente mi abuela le cambió el nombre unas semanas antes de su nacimiento gracias a una película.
Mis nombres fueron puestos por mi tío materno A.; por Cybill Sheperd y Brigitte Bardot, ambas modelos, actrices y cantantes, con las cuales, aparte de los nombres, no tengo absolutamente nada en común.
Y precisamente en honor a mi tío, quién fue una de las personas a quién más he querido y que siempre llevaré en mi corazón, es que di el primer nombre a mi hijo.
S. fue quién escogió su segundo nombre, simple y sencillamente porque le gustó (eso es lo que cuenta); pero, curiosamente, ambos nombres son los de los padres de mi abuelo materno, a quién llamamos Papito, lo que nos parece estupendo.
Espero que mi peque lleve con orgullo y alegría sus nombre y sea un hombre de bien. Y haré todo lo que pueda para ayudarle a lograrlo.
