Cuando A. fue trasladado a la sala de cuidados mínimos, fue cuando por fin pude cargarlo durante unos pocos minutos en mis aún más cortas visitas (de 2 horas diarias bajaron a 30 minutos), y fue donde también comenzó mi odisea por alimentarle.
Esto debido a que al pasar tan poco tiempo a su lado después de casi 9 días de no poder tomarle entre mis brazos, fue realmente difícil lograr que se prendara de mi pecho y amamantara, hasta ese momento realmente no me había pasado por la mente que mi hijo me rechazara.

Aunque he tratado y tratado, mi hijo realmente no quiere tomar de mi pecho, es horrible verlo llorar y luchar para quitar su carita, no me han servido los consejos pedidos y no pedidos.
Así que sigo extrayendo mi leche y dándosela en pequeños biberones, pues conozco de sobra los beneficios alimenticios de ella, y la intercalo lo menos posible con fórmula especial para prematuros, recomendada por su neonatólogo y por los doctores del HDN.
Todo es tan diferente de como tiempo atrás lo imaginé.
Así que en estos momentos me encuentro con esa gran interrogante: ¿soy menos madre por no ser deseada por mi hijo para alimentarse?
Confieso que los pocos momentos en que él duerme, busco artículos sobre esta tan incómoda situación y termino más agobiada pues casi ninguno me ayuda realmente.
Y tampoco ayuda cuando alguien me ve darle biberón a un bebé tan chiquito y me dicen en un tono recriminador que debo amamantarlo pues nada es mejor que la leche materna y que "sólo así se desarrollan los vínculos entre madre y niño".
Y es este tema el que me estuvo incomodando por varios días: vínculo madre-hijo, ya que por el lado de la nutrición el neonatólogo me ha tranquilizado y confío en su criterio, además que veo que A. no está ni alterado ni descontento y menos frustrado, al contrario, come y come sin parar y se ve enérgico.
Por tanto, he decidido que en vez de enfocarme en lo que no logro hacer para mi hijo, pondré mis esfuerzos en desarrollar nuestra relación y lo estoy haciendo de las siguientes maneras:
- Cargarlo en posición canguro (piel con piel) el máximo del tiempo posible, incluso mientras duerme.
- Darle el biberón en una posición lo más parecida que cuando se amamanta, siempre mirándole los ojos y cantándole para que reconozca mi rostro y voz.
- Tratar de darle siempre yo el biberón, para que me asocie con su alimentación.
- Dejar mis frustraciones y molestias lejos de él y dedicarme al 100% cuando esté con él.
Espero que mis esfuerzos rindan frutos y A. logre sentir todo el amor que tengo para él y que aunque hubo momentos en que me sentí frustrada y desilusionada por su rechazo, estoy tratando de ser la mejor persona posible para él y por él.
