
Hoy es el Día internacional del niño prematuro, que intenta dar visibilidad a ese creciente porcentaje de los pequeños grandes luchadores, que no supieron al primer instante lo que es el calor de su mamá, un beso, una caricia y a cambio recibieron pinchazos, pruebas y hasta operaciones.
Mi A. pertenece a ese porcentaje (igual yo y mis hermanos), y es mi guerrero de vida, que nada más nacer tuvo que pelear aferrándose a la vida, que contó con ayuda de un excelente personal médico que no se rindió y a quienes agradezco su constancia y cuidados cuando yo no pude dárselos.
Gracias al esfuerzo de estos ángeles y a la determinación propia de mi guerrero, él es hoy un pequeñín lleno de vitalidad y nos brinda alegrías constantes.
