14.junio.14

Cuando sólo hace falta un abrazo

👶 + 👩 = 💗💗💗

Hay días que son muy grises y no hablo del clima. Son días en que no importa que tan animada despiertes, terminas con la sensación de que hagas lo que hagas nada mejora. Así de sencillo.


Cuando se es niña, existen situaciones que dan seguridad, que dan confort. Y si eso se mantiene mientras eres una joven adulta pues sientes que ya nadie puede cambiarlo, que es un pilar en tu vida, algo que sabes que a pesar de todo, de lo bueno y sobretodo lo malo, estará allí, firme, será tu refugio.


Pero no siempre es así, no siempre lo que creemos que es seguro, lo que pensamos que es constante, lo es. Y lo más duro es saber que no hay a quién echarle la culpa, las cosas son como son. Los sentimientos cambian, las ideas surgen y desaparecen como los rayos en la tormenta.


Es la vida, no se puede cambiar. Aunque quisiera. Y quiero. Pero no es posible, y como una mujer adulta debo reconocer mis limitaciones, no puedo inferir en las vidas ajenas así sea que me afecten, simplemente no puedo, y no debo.


Es en estos días grises que mi parte infantil anhela soluciones sencillas, aquellas como sólo en caricaturas encuentras: esferas mágicas que conceden deseos, contar con hada madrinas...


Pero a veces, la solución es aún más sencilla y la tienes a tu lado, y no la notas hasta que un corazoncito que siente tu dolor simplemente te rodea con sus bracitos firmemente.


Y entonces descubres que a pesar de todo, sólo hace falta un abrazo para sentir paz y darte cuenta que lo que haces, lo que dices y lo que demuestras sí que importa.


Y cuando remata su abrazo con un beso y un te quiero, te das cuenta que lo que más amas es vivir, vivir para estos momentos que aunque cortos iluminan al más gris de tus días.

B.

mamá antisocial de un tween extrovertido... chocohólica empedernida... criadora de pikmins... y a veces trabajo con código...

la autora