Una frasecilla que jamás creí escuchar de labios de mi peque, mi hijo de 4 años.
Fue un poco desconcertante la verdad, pero no por ello son menos sabias sus palabras.
Esta tarde, decidí hacer algo de caminata relajante... en el mall. Mientras revisaba los escaparates veo uno de los tantos anuncios de los ya archireconocidos spinners.
No es algo que A MÍ me parezca interesante, pero ya que mi sobrinito tenía uno con lucecillas desde sábado, S. y yo platicamos de la conveniencia de comprarle uno al peque, por aquello de evitar peleas por el aparatillo.
Bueno, el caso es que vi uno de lucecitasy le digo a A.: 'entremos que te compraré un spinner como el de G.'.
Mi peque me mira y comenta 'no sé usarlo muy bien mamá, mejor no'. No le digo nada y salimos.
Pero, consideré que quizá simplemente evadía las cosas como suele hacerlo si no las logra al primer intento, así que en otro local, ya sin la ganga, entramos a ver el spinner y le digo ahora '¿seguro que no te gustaría tener uno? Puedo comprártelo'.
Y fue aquí, justo aquí cuando con la cara más seria y confiada que pudo hacer me ha dicho:
Que no, que ya te dije que no me gusta usarlo. No gastes el dinero, mamá.
Al terminar, me jaló, literalmente me jaló fuera del local como para remarcar su desinterés por el fidget.
Aún me siento algo rarilla de escucharlo decir esto sin alterarse, sin molestias, de una manera tan dulce que era casi cortante.
Es que a esta edad tiene una lógica que al menos yo no relacionaba con su edad, me desarma con frases que no esperaría de él (quizá por ignorancia propia de ser mamá primeriza).
Bueno, tomé el buen consejo de mi hijo, y me ha quedado la experiencia de no asumir lo que 'él quiere'. Ambos vamos madurando, pasito a pasito, despacito...
